Acciones e investigaciones Sociales. Nº 46 (2025)
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“No funcionó y es una pérdida para todos”: análisis de los factores que
inciden en las rupturas de los procesos de acogimiento familiar en la
Comunidad Foral de Navarra
"It didn't work and it's a loss for everyone": analysis of the factors that affect
the breakdowns of foster care processes in the Autonomous Community of
Navarre
Maider Robles-Abadía1 y Hodei Sarasa-Camacho2*
1 Servicios Sociales de Base de Ansoáin. Navarra. España.
2 Universidad Pública de Navarra. España.
* Autora de correspondencia: hodei.sarasa@unavarra.es
https://doi.org/10.26754/ojs_ais/accionesinvestigsoc.20254611114
Recibido 2024-10-09. Aceptado 2024-11-26
Resumen
La presente investigación tiene por objetivo analizar los factores que inciden en las rupturas de los
procesos de acogimiento familiar. Se ha desarrollado un análisis documental exhaustivo y se ha
empleado una metodología cualitativa basada en entrevistas semiestructuradas a familias acogedoras
ajenas en las que se haya producido una interrupción no prevista del proceso de acogida. La
investigación evidencia cómo la configuración actual del sistema de atención al acogimiento familiar
favorece que existan obstáculos para que no se desarrolle e implemente la medida de forma
adecuada. Los resultados reflejan la presencia de una serie de factores de ruptura relacionados con:
1) el/la menor en acogida, su edad y las experiencias previas vividas; 2) la familia acogedora, la
existencia de hijas/os previos y su formación; y 3) la intervención profesional, la intensidad del
seguimiento, el apoyo ofrecido y la supervisión realizada. A partir del estudio, se realiza una propuesta
de mejora estructural en el procedimiento de acogimiento familiar en función de las diferentes fases
del proceso para prevenir y/o atenuar las posibles interrupciones del mismo.
Palabras clave: infancia; adolescencia; acogimiento familiar; factores de riesgo; administración
pública.
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Abstract
The aim of this research is to analyze the factors that influence the interruption of the foster care
process. An exhaustive documentary analysis has been carried out and a qualitative methodology has
been used based on semi-structured interviews with foster families in which there has been an
unplanned interruption of the foster care process. The research shows how the current configuration
of the foster care system favors the existence of obstacles to the inadequate development and
implementation of the measure. The results reflect the presence of a series of breakdown factors
related to: 1) the foster child, his/her age and previous experiences; 2) the foster family, the existence
of previous children and their education; and 3) the professional intervention, the intensity of the
follow-up, the support offered and the supervision carried out. Based on the study, a proposal for
structural improvement in the foster care procedure is made according to the different phases of the
process in order to prevent and/or mitigate possible interruptions in the process.
Keywords: childhood; adolescence; foster care; risk factors; public administration.
INTRODUCCIÓN
La importancia de la familia como institución fundamental está reconocida y protegida en numerosos
instrumentos normativos internacionales, estatales y autonómicos. Con todo, aunque existe consenso
en identificar a la familia como un agente clave para el desarrollo psicosocial y educativo de las y los
menores, no siempre es el mejor espacio para su crecimiento y desarrollo positivo, debido a que
también puede ser un espacio que genere situaciones de riesgo y/o desamparo (Luján-García et al.,
2013; Ramírez Plata et al., 2024).
Tanto la situación de riesgo como la de desamparo son medidas que justifican la intervención de la
Entidad Pública para salvaguardar el interés superior de las y los menores. Ahora bien, la declaración
de desamparo implica la separación de la/del menor de su familia, asumiendo la Entidad Pública
competente la tutela de la/del menor, procediéndose a la suspensión de la patria potestad o la tutela
ordinaria (Moral Astola y Carboero Muñoz, 2020).
Ante una situación de desamparo, el sistema de protección a la infancia y adolescencia dispone de dos
alternativas posibles para hacer frente a esa separación, presuntamente temporal, de la/del menor
de su contexto familiar: el acogimiento residencial y el acogimiento familiar.
El acogimiento residencial (AR) ha sido la principal medida de protección adoptada para las y los
menores que se encontraban en una situación de desamparo hasta que, a raíz de la entrada en vigor
de la Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de proteccn a la infancia y a la
adolescencia
1
(en adelante, Ley 26/2015) comienza a darse preferencia al acogimiento familiar (AF)
1
Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia.
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como alternativa prioritaria de protección y cuidado (Carrera et al., 2016; Espinosa Bayal, 2024). Así
pues, los últimos datos disponibles (Observatorio de la Infancia, 2024) indican que, a nivel estatal y a
diciembre de 2022, el acogimiento familiar ha resultado la medida prioritaria ante situaciones de
desamparo con un total de 18.455 menores (52%), frente a 17.061 menores en acogimiento
residencial (48%).
Esto refleja que en el año 2022 se dio un incremento de menores en centros residenciales del 5,5%,
mientras que se observa un descenso en los acogimientos familiares del 1,51%. Esta realidad sigue
una tendencia descendente desde hace años; y es que, desde el año 2018, los procesos de AF han
disminuido en un total de 8% (Observatorio de la Infancia, 2024).
De esta disminución progresiva de los AF florecen dos realidades: por un lado y más evidente, existen
los procesos de AF que no llegan a ponerse en marcha y por diferentes factores (García Tugas y Grau
Rebollo, 2021); y, por otro y objeto de este trabajo, pueden encontrarse procesos de AF que, una vez
iniciados, son interrumpidos.
Y es que, la realidad de esas interrupciones no previstas de los procesos de AF es también provocada
por diferentes factores. Son diversas las publicaciones que identifican, tanto esos elementos que
provocan rupturas, como las causas de estos, que son: las características de las y los menores
(Fernández del Valle et al., 2008; Herce et al., 2003; Palacios et al., 2021); las particularidades de las
familias acogedoras (López López et al., 2016; Oosterman et al., 2007); o la estructura y competencias
de la administración pública (Viedma et al., 2016; Aurrekoetxea Casaus y Pozo Cabanillas, 2019).
Este trabajo presenta una investigación de esos factores y causas en el contexto de la Comunidad Foral
de Navarra (en adelante, CFN); una comunidad autónoma con un total de 246 menores en AF en 2022
(Observatorio de la Infancia, 2024).
Para esto, el presente artículo se estructura partiendo de un primer análisis que contempla, por un
lado, un acercamiento a las etapas del proceso de acogimiento familiar en la CFN, necesario para
orientar las propuestas prácticas y acciones estratégicas que se plantean en el último de los apartados;
y por otro, una revisión teórica y clasificación de las variables relacionadas con las interrupciones no
previstas de los procesos de AF.
El proceso de acogimiento familiar
En la Comunidad Foral de Navarra, el II Manual de procedimiento en el marco de la Protección Infantil
(Subdirección de Familia y Menores, 2019) establece tres fases que estructuran el proceso para la
constitución del acogimiento familiar.
Boletín Oficial del Estado, 2015, núm. 180.
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Figura 1
Fase 1: (captación), información, valoración de idoneidad y formación
A través del proceso informativo se pretenden atender todas las demandas sobre el acogimiento
familiar que tienen las personas interesadas en el mismo. Así, se informa a las familias sobre aspectos
relevantes del acogimiento y se identifica una figura profesional que acompañe a la misma durante el
proceso y la toma de decisiones.
Una vez la persona o familia interesada presenta la solicitud para participar en el programa, se inicia
el proceso de valoración psicosocial, preparación y capacitación de las futuras familias acogedoras
candidatas. Este periodo cumple una doble función; por un lado, se valúa la adecuación de los perfiles
solicitantes de acogimiento familiar, y, por otro, se desarrollan competencias que puedan responder
y cubrir las necesidades y particularidades de las/os niñas/os y/o adolescentes que se encuentren
dentro del programa.
Fase 2: asignación de familia de acogida, preparación y acoplamiento
El periodo de asignación puede ser considerado un factor de éxito de la medida de acogimiento en
familia ajena ya que se selecciona a la familia de acogida que mejor se ajuste a las necesidades de
las/os menores en base a su situación personal y características. Para esto, las/os técnicos de la
sección de valoración son las/os responsables de informar a las familias sobre las situaciones,
necesidades y características del/la menor.
Después se procede a la preparación y el apoyo al proceso de acoplamiento. El objetivo de este
periodo radica en garantizar, facilitar y apoyar la vinculación y adaptación emocional entre los tres
Procedimiento para la constitución del acogimiento familia
Nota. Elaboración propia a partir del II Manual de procedimiento en el marco de la Protección Infantil en la Comunidad Foral de Navarra
(2019).
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agentes clave del proceso: la familia acogedora, la/el menor y la familia biológica.
Tras la preparación de las tres partes, se procede al acoplamiento. Este periodo empieza cuando el
menor y la familia de acogida se conocen y finaliza cuando se da el paso a una convivencia inicial que
tendrá una duración máxima de tres meses.
Fase 3: apoyo y acompañamiento integral
Por último, la etapa de apoyo y acompañamiento integral está dirigida a todas las familias acogedoras
y/ menores acogidas/os que han superado el proceso de acoplamiento. El objetivo de esta fase reside
en facilitar aquellos aspectos que puedan favorecer la adaptación de la/del menor y de la familia
acogedora y ayudar a resolver posibles conflictos o dificultades que puedan surgir a lo largo del
acogimiento, desde el inicio hasta que se produce el fin de la medida. En esta también se toman en
consideración actuaciones de preparación para el fin del acogimiento familiar.
Variables relacionadas con las interrupciones no previstas
La literatura señala que el acogimiento familiar tiene grandes beneficios para el desarrollo psicosocial
y educativo de las y los menores, pero también identifica determinados factores vinculados a las
rupturas de los procesos de acogida; entendiendo ruptura como una situación en la que alguna de las
partes implicadas causa la finalización de la intervención antes de haber logrado los objetivos que
configuran en el plan de caso del proceso de acogimiento familiar (López López et al., 2011).
De la revisión de literatura realizada podemos enumerar tres categorías de factores relacionados con
los procesos de ruptura: 1) factores relacionados con las características de las y los menores en
acogimiento (MA); 2) factores relacionados con las características de las familias acogedoras (FA); y 3)
factores directamente vinculados al proceso administrativo de acogimiento (PA).
La siguiente tabla muestra una propuesta de clasificación de esos factores relacionados con las
rupturas de los procesos de AF en función de los agentes implicados en estas.
Tabla 1
Resumen de factores relacionados con las rupturas de los/las principales agentes implicados/as
Las y los menores acogidas/os (MA)
Familias acogedoras (FA)
Procedimiento administrativo (PA)
1. Edad.
1. Motivación para el
acogimiento.
1. Existencia y calidad de visitas con la
familia biológica.
2. Historia previa vivida.
3. Problemas conductuales.
4. Existencia de rupturas
anteriores.
2. Grado de formación
previo.
3. Información recibida.
2. Relación entre la familia acogedora y
biológica.
3. Competencias profesionales.
4. Apoyo inicial y seguimiento.
Nota. Elaboración propia.
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Nos acercamos a continuación a aquellas variables de mayor relevancia para la investigación que se
presenta, codificándolos alfanuméricamente.
Factores de ruptura relacionados con las y los menores en acogida (MA)
La edad (código: MA [menor en acogida]1) en el momento del inicio de la nueva convivencia familiar
aparece como uno de los factores más directamente relacionados con las rupturas. Diferentes
investigaciones evidencian que cuanto más baja sea la edad de las y los acogidas/os, menos probable
es que se produzca una ruptura.
Herce et al. (2003) destacan así el papel que juega la edad de la/del menor en el mismo a la hora de
formalizar el acogimiento y el establecimiento de vínculo de apego con las/os acogedoras/es. Al
respecto, indican que los y las menores de siete años tienen una mayor facilidad de integración en la
familia de acogida, existiendo una mayor probabilidad de experimentar dificultades en niñas/os con
edades superiores a los siete años.
Fernández del Valle et al. (2008) concluyen una asociación entre las interrupciones de los
acogimientos y la edad de las/os menores al formalizarse el acogimiento, siendo mayores las
interrupciones en menores que han sido acogidas/os en edades de 9 a 12 años (37%) y mayores de
trece años (23%). En la línea, las recientes aportaciones realizadas por Palacios et al. (2021), destacan
que es en los años iniciales de la adolescencia cuando se concentran una mayor presencia de rupturas,
con una media de 12 años en familia ajena.
Ahora bien, la influencia de la edad en los procesos de ruptura se relaciona directamente con otras
experiencias previas vividas por las y los menores (Barth y Miler, 2000, citado en Palacios et al., 2021).
Y es que, cuanto más mayor es la/el menor acogida/o, más probable es que haya acumulado
experiencias de adversidad, y, por lo tanto, que presente una mayor presencia de situaciones
problemáticas. Aquí encontramos las variables relacionadas con las historias previas (MA2): el tipo de
maltrato sufrido (Montserrat Boada, 2006), el nculo de apego configurado con sus progenitores
(Jiménez Morago y Palacios González, 2008) y la existencia o no de un consentimiento para el
acogimiento familiar (Herce et al., 2003).
Los problemas conductuales (MA3) configuran otra variable más estrechamente asociada con las
rupturas (Palacios et al., 2021). Según distintas autoras/es, las/os adolescentes que manifiestan
comportamientos agresivos experimentan mayores niveles de interrupción del acogimiento (Farmer
et al., 2004, citado en Fernández del Valle et al., 2008).
Por último, algunas investigaciones apuntan que se da un mayor porcentaje de rupturas en los
acogimientos familiares compuestos por menores que han que han pasado por recursos previos de
protección (MA4) (Fernández del Valle et al., 2008; Palacios et al., 2021).
Factores de ruptura relacionados con las familias de acogida (FA)
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En primer lugar, la motivación y expectativas (código: FA [familia acogedora]1) para asumir el rol de
cuidado de las/os menores acogidas/os es una realidad frecuentemente analizada y, por ende, una
variable significativamente vinculada con la estabilidad de la propia medida, y a su vez, con la ruptura
de esta (Oosterman et al., 2007).
En esta línea, los resultados que obtuvieron Herce et al. (2003) son relevantes en dos direcciones: por
un lado, porque señalaron que cuando la principal motivación de los acogedores/as a era solidarizarse
con la situación de las niñas, niños y/o adolescentes, la/el niña/o sentía que la familia de acogida
aceptaba en mayor medida la relación que tenía con sus progenitores; y, por otro lado, cuando la
motivación de los/as acogedores/as era por lealtad familiar, ocurría lo contrario.
El grado de preparación y formación (FA2) para el proceso del acogimiento familiar es, en segundo
lugar, otra de las variables a considerar. Y es que, algunas publicaciones relacionan un bajo grado de
preparación y formación con el posterior riesgo de ruptura (Baum et al., 2001 citado en Palacios et al.,
2021).
En tercer lugar, se encuentra la variable relacionada con la información ofertada (FA3) para y recibida
por las familias acogedoras. En este sentido, el estudio realizado por López López et al. (2016),
concluye que existe una demanda de más información relacionada con las características de las y los
propios menores acogidas/os; una demanda que puede partir, según el estudio, de una realidad en la
que, en ocasiones, la/el menor acogida/o no se “ajuste” a las situaciones familiares.
Factores de ruptura vinculados al proceso administrativo (PA)
Pueden identificarse, en la revisión bibliográfica realizada, diferentes variables relacionadas con el
transcurso administrativo que da cobertura a los procesos de acogimiento familiar y que pueden
influir en la estabilidad, el riesgo de ruptura o la interrupción no prevista de estos. A pesar de que, en
comparación con los factores antes referidos, exista menos literatura científica al respecto, es preciso
realizar un acercamiento a determinadas variables clave.
Así, un primer aspecto por considerar es la existencia y calidad de las visitas (código: PA [proceso
administrativo]1) entre las/os menores acogidas/os con su familia biológica. En términos generales,
en la literatura científica disponible, aparecen posicionamientos a favor de los beneficios, virtudes o
impacto positivo que supone para las/os menores las visitas con los familiares biológicos en el periodo
del acogimiento. Sin embargo, hay autores que, desde una postura más crítica, cuestionan el
mantenimiento del contacto con los progenitores cuando estos presentan problemáticas asociadas a
la salud mental y consumos, teniendo esto efectos negativos en el desarrollo de las y los menores
(Taplin et al., 2014, citado en Aurrekoetxea Casaus y Pozo Cabanillas, 2019).
No obstante, la importancia del contacto con la familia biológica no puede valorarse únicamente por
la frecuencia; así, la “calidad de estos encuentros que aparece como un factor clave. Y es que, sí en
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dichas visitas se producen situaciones inadecuadas por parte de las/os progenitoras/es, esto va a
afectar directamente en la adaptación del menor en el acogimiento familiar. Por ello, de acuerdo con
Herce et al. (2003), el contacto debe existir de manera regular pero no muy frecuente, para no
distorsionar la evolución del proceso de acogimiento. Así, la relación entre la familia acogedora y
biológica (PA2) es otra variable que considerar.
En tercer lugar, se encuentra la variable relacionada con las competencias profesionales (PA3) de
quienes desarrollan las labores de preparación, valoración de idoneidad, asignación de menores a las
familias, apoyo inicial y seguimiento del proceso; cuestiones que, sin duda, no han recibido tanta
atención de la investigación como las anteriores.
Aun así, la literatura existente vincula la falta de formación o supervisión de las/os profesionales al
inicio y durante el desarrollo de la medida, con un mayor riesgo en las rupturas, y debido a la poca
capacidad de respuesta en procesos de acogimiento en los que surgen dificultades (Oosterman et al.,
2007).
En esta línea, el apoyo al inicio del proceso de AF y el seguimiento durante el desarrollo de la medida
(PA4) han sido reconocidos como factores cruciales para una mejor resolución de dificultades y, por
consiguiente, para una mayor estabilidad del proceso (Palacios et al., 2021). En ese aspecto, se ha
destacado que, cuando las/os profesionales intervinientes toman conciencia de dichos problemas, es
demasiado tarde y la ruptura es casi inevitable (Viedma et al., 2016).
Así, el apoyo por parte de los agentes implicados se muestra como un factor clave en menores que
presentan dificultades que requieren de una intervención y acompañamiento especializado. En tales
circunstancias, la falta de apoyo profesional o de intervenciones específicas que no correspondan con
la gravedad de los problemas (intervenciones profesionales poco frecuentes) dificultosamente
pueden salvaguardar a los acogimientos familiares del riesgo de la ruptura (Oosterman et al., 2007).
Hasta aquí la recopilación y clasificación de las variables y factores más determinantes en la estabilidad
vs. ruptura de los procesos de acogimiento familiar. Ahora y al respecto, el objetivo de este artículo
es doble: primero, se pretende evaluar la existencia e influencia de estas variables y factores en los
procesos de acogimiento familiar de la CFN; y segundo, se ambiciona desarrollar una propuesta de
mejora estructural en el procedimiento del acogimiento familiar para prevenir las rupturas y atenuar
las consecuencias derivadas de estas.
MÉTODO
El análisis de las realidades de las familias acogedoras en la CFN, de sus experiencias y vivencias, debe
articularse desde una metodología que aborde y analice la profundidad de los discursos. Así, la
metodología seleccionada para el abordaje de los objetivos establecidos es de enfoque claramente
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cualitativo, de carácter crítico, exploratorio y descriptivo. Y es que, se pretende hacer uso de palabras,
textos y discursos para entender el conjunto de cualidades interrelacionadas que configuran el
fenómeno (Mejía Navarrete, 2004).
La flexibilidad e interacción que ofrece el enfoque cualitativo permite, por un lado, comprender la
particular y la realidad subjetiva de las mismas (Guerrero, 2016); y, por otro, producir datos
descriptivos a partir de los relatos de las personas.
Participantes
En total, la muestra ha resultado de 12 personas acogedoras de familia ajena con vivencias de ruptura
durante la convivencia del acogimiento con las y los menores de acogida. El muestreo ha sido no
probabilístico, buscando informantes clave en el ámbito estudiado. Para esto y por tratarse de un
grupo de población del que no existe suficiente información de registro y contacto para definir una
muestra previa, se ha precisado el uso de la técnica denominada bola de nieve (Alloatti, 2014). Esta
técnica ha resultado efectiva por permitir el acceso a una persona de referencia que ha podido
articular el contacto con otras personas que han cumplido con los criterios de selección que ha
requerido la investigación.
Los datos se han obtenido a través de la realización de entrevistas semiestructuradas individuales y
grupales realizadas tras los correspondientes consentimientos de participación (Álvarez-Gayou
Jurgenson, 2003).
Tabla 2
Muestra total de las entrevistas por tipología y códigos de identificación de participantes
Código entrevista
Participantes
Código participante
N.º
Género
A1
1
F
A1
A2
2
F
A2.1
M
A2.2
A3
2
F
A3.1
M
A3.2
A4
1
F
A4
A5
2
F
A5.1
M
A5.2
A6
2
F
A6.1
M
A6.2
A7
2
F
A7.1
M
A7.2
Nota. Elaboración propia.
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Las entrevistas semiestructuradas se han desarrollado en base a un guion elaborado a partir de los
diferentes bloques temáticos reflejados en la siguiente tabla y configurados en función de la revisión
teórica realizada.
Tabla 3
Resumen de los ejes temáticos recogidos en el guion de las entrevistas a las familias acogedoras
1. Características de las familias y fase inicial del
procedimiento.
2. Características del/la menor acogido/a.
3. Proceso de adaptación inicial y desarrollo
posterior de la convivencia hasta la aparición de
las primeras dificultades.
4. Visitas con la familia de origen y calidad de estas.
5. Situación ante la ruptura, y después del cese.
6. Intervención profesional previa al
acogimiento familiar (inicio, en el desarrollo
de la medida y ante el cese).
7. Valoración global.
Nota. Elaboración propia.
Los datos cualitativos han sido complementados con datos secundarios, combinando así la
información obtenida a partir de la revisión bibliográfica y documental con la extraída de las
entrevistas semiestructuradas. La triangulación o contrastación de datos ha permitido adquirir mayor
validez en cuanto a los resultados, minimizando posibles sesgos y limitaciones vinculadas a un método
único (Feria Avila et al., 2019; Oslen, 2004). El análisis de los datos obtenidos se ha realizado
empleando el programa informático Atlas.ti.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Se realiza a continuación una exposición de los principales resultados obtenidos en relación con
algunos de los factores señalados en el apartado de revisión teórica y que influyen en la estabilidad
vs. ruptura de los procesos de acogimiento familiar. Ahora, considerando que el AF supone un
proceso, también temporal y cronológico, y en pro de dotar de sentido operativo a las cuestiones
propositivas que vendrán, la exposición de los diferentes factores se establece manteniendo el orden,
también expuesto en el apartado teórico, de las fases del proceso de acogimiento familiar.
Existencia de un “poco idóneo” proceso de idoneidad
La correcta valoración de la idoneidad se convierte en uno de los factores clave en cuanto a la
estabilidad o no de los acogimientos familiares. En el caso de las familias acogedoras entrevistadas, la
consideración de una ausencia generalizada de la correcta valoración de idoneidad a lo largo de todo
el procedimiento se ha presentado como uno de los factores estrechamente vinculados con las
rupturas.
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Al final la idoneidad se hace de aquella manera y también eso influye en la ruptura, claro. Mi
sensación es que alarga mucho el proceso, pero en verdad no termina de ser un proceso que
establezca si puede haber una conexión real. Es algo que se hace largo, por tiempo, pero no
creo que vaya al fondo. (A5.1)
A pesar de que en todos los casos se ha realizado un proceso de idoneidad, este no se ha desarrollado
con la misma intensidad ni duración en todos los casos: nos preguntaron tres cosas” (A2.2); “las
familias lo vamos comentando y siempre es diferente, hay un guion creemos, pero por ejemplo los
tiempos son diferentes (A6.1).
Dentro del procedimiento de idoneidad, cabe resaltar la acelerada valoración como otro de los
factores vinculados con las rupturas, de acuerdo con lo expuesto por una amplia mayoría de las
familias: “fue muy rápido, o sea, ellos tenían mucha prisa, tenían prisa por colocar” (A7.2).
Esa sensación nos dio, sí. O sea, muy rápido, toma, ve, a ver si te quedas, que esperamos que
sea que sí. A ver que tendrán poco tiempo y pocos recursos suponemos, pero eso no quita a
que sí, es algo apresurado, vaya, poco idóneo a veces. (A5.2)
Superficialidad del proceso formativo
La ausencia de formación específica y la poca preparación que han recibido las familias acogedoras se
ha configurado como otro de los factores clave. Y es que, según lo expuesto de manera generalizada
por las/os acogedoras/es, la formación ha sido escasa e insuficiente por parte de Gobierno de Navarra,
llegando incluso a ser requerida por ellas/os mismos a pesar de que esté configurado en el
procedimiento para la constitución del acogimiento familiar, formando parte de la primera fase :
cero, nada. No fueron charlas como tal, sí que te advierten un poco, de cosas que te pueden pasar,
pero una formación como tal no hubo. Pedimos más eh, y nada” (A3.2).
Formación recibimos poca. Fuimos a alguna charla, pero cosas tuvimos que buscar por nuestra
cuenta. Además, tendría que haber un abanico más amplio, o una cobertura, me refiero, una
formación que sea durante el proceso, ¿no? (A5.1).
Información recibida sobre la/el menor
Si la preparación y la formación aparecen vinculados a las rupturas, también lo ha sido la escasa
información que se ha ofrecido a las familias de acogida sobre las/os menores acogidas/os. Y es que,
de acuerdo con lo establecido en el marco teórico, la ausencia de información sobre el/la menor
ofrecida por el Gobierno de Navarra está vinculado directamente con las rupturas, dado que al tener
poca información sobre ellas/os, puede ser que las/os menores no se ajusten a las necesidades
expuestas por las familias.
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Tanto es así que, las familias demandan más información sobre ellas y ellos: información nos dieron,
información la justa. No ahondaron en detalles escabrosos que luego nos hemos ido enterando (…).
Nosotros lo que más echamos en falta quizás fue información sobre su estructura familiar” (A1).
Te cuentan y quedas con ella y las educadoras al principio. Pero parece que hay siempre
alguna información que se guardan. O sea que sería mejor, saber las reglas del juego por
ambas partes, ella igual también necesitaría más información nuestra. (A6.1)
Influencia de la edad de las/os menores acogidas/os
Tanto la edad en el momento en el que fueron acogidas/os como la edad en el momento del cese de
la convivencia familiar se ha mostrado como un claro elemento interviniente y como uno de los
factores directamente relacionados con las rupturas en los casos de las familias entrevistadas. De igual
manera, se puede decir que, cuanto más baja sea la edad de las y los acogidas/os, menor es la
probabilidad de que se produzca una ruptura. En este caso, el hecho de que fuesen acogidos siendo
menores de siete años favoreció la mayor facilidad de integración en la familia de acogida en los dos
casos:
Fue un encanto hasta los 14 años. Fue un encanto, o sea. Fue un chaval, muy normal hasta la
adolescencia, hasta que empezó con los consumos (...) Tenía un problema de personalidad
muy fuerte...un problema, tenía un problema mental. ¿Entonces, qué pasó? que tienen
problemas y luego que empezaba a chocar con mis hijas también, y a los 12 años cesó. (A4)
Sin embargo, como se ha podido comprobar en ambos casos, la interrupción de la presente medida
se dio de acuerdo con lo expuesto en el marco teórico, en una de las franjas mayoritarias en las que
se producen las mismas, concretamente, en edades comprendidas entre 12 y 15 años. En cambio, un
aspecto importante a señalar es que, en el caso de las familias que acogieron a menores en edades
superiores a siete años, las dificultades se manifestaron más rápidamente: las dificultades fueron
rápido, fueron rápido (A3.1.); “en nuestro caso tenía 12 años, justo adolescente, y los problemas
llegaron ya en las primeras semanas” (A7.2).
Influencia de las experiencias previas de la/del menor
Cabe señalar que todas/os las/os menores acogidas/os por las familias acogedoras entrevistadas
tienen un historial previo de medida de protección, entre los cuales destaca el paso previo por AR y
ese posible aumento del riesgo de finalización de los procesos de AF:
Que viniese del piso de acogida condicionó mucho. Al al final pues tenían unas normas, muy
estrictas igual, y el pasar a una vida más autónoma le hacía, yo creo, encontrarse ante
situaciones que no sabía gestionar. Al final el piso a estos chavales les condiciona para el resto
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de la vida, opino yo. (A6.1)
De igual forma, y tal como se viene exponiendo a lo largo del apartado, queda en evidencia que las/os
adolescentes que manifiestan comportamientos agresivos experimentan mayores niveles de
interrupción de la medida:
Tiene un TDAH de caballo. Es su gran problema en la realidad de estos chavales que no…
enfermedad gravísima en el fondo, lo que primero no está reconocida, muchos dicen que no
existe. Además, en esa época era muy disruptivo, o sea, ya estaba cuesta abajo, empezaba
con consumos y tal y era tan disruptivo que no había quien lo parara. (A4)
Dificultades para dar respuesta a las necesidades de las/os menores
Se ha podido observar que las familias acogedoras presentan dificultades para dar respuesta a
determinadas necesidades específicas de las/os menores acogidas/os: para nada encajaba una
persona con esas necesidades en la dinámica que íbamos a tener de familia. Creo que no se hizo una
adecuada valoración de las necesidades de Jon y de la realidad de nuestra familia” (A2.2.).
A pesar de que no exista consenso previo al respecto de la siguiente variable, la existencia de hijas/os
previas/os a la llegada de la/del menor acogida/o resulta ser otro de los factores relacionados con las
rupturas en el caso de las familias acogedoras entrevistadas: lo que pasa es que había mucha
diferencia de edad ya…Y empezó a chocar con unas de las hijas” (A4); el vínculo nunca se ha generado
con [nombre hijo biológico], más con nosotros, pero, era muy difícil, sí” (A2.1).
Falta de apoyo, seguimiento y coordinación
En opinión de las personas entrevistadas, tanto el escaso apoyo inicial, como el insuficiente
seguimiento durante el desarrollo de la medida de AF, han resultado factores cruciales y decisivos en
las rupturas de los procesos vivenciadas.
Esta realidad se ha debido a que cuando las/os profesionales intervinientes tomaron conciencia de
dichos problemas, fue demasiado tarde y la ruptura fue inevitable: “para cuando llega la propuesta
de ayuda, ya no hay mucho que hacer, todos ya teníamos claro que así no podíamos seguir(A5.2).
La ausencia de este acompañamiento y de los agentes implicados se ha visto en la implementación
y desarrollo a lo largo de la medida. Así, se identifica una escasa coordinación entre los recursos
disponibles que tienen como resultado intervenciones ineficaces: “Gobierno de Navarra, una vez que
te coloca al niño, válgame la expresión no me digas nada, ya se olvida” (A2); “hay esa sensación de
que vale, ya está con vosotros, ya es vuestra responsabilidad, se olvidan del apoyo muchas veces y al
final no funcionó y es una pérdida para todos(A5.1).
Otra de las cuestiones a destacar es el escaso seguimiento psicológico del que han dispuesto las
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familias de acogida entrevistadas, realidad estrechamente relacionada con las rupturas acontecidas.
Se ha podido evidenciar que las y los menores acogidos han presentado dificultades de
comportamiento y psicológicas derivadas de sus experiencias previas, en la que una intervención
especializada y ajustada a sus necesidades, podría haber aparecido como un favor asociado al “éxito”
de la medida. Sin embargo, las familias exponen que las/os menores no han recibido el seguimiento
necesario: no, no, no hay seguimiento. Ahí ya te empiezan a decir quehay mucho problema, pues
que había, que se acabe el acogimiento, o sea, tampoco. Tampoco hicieron mucho hincapié con ella
para llevarla a buen puerto” (A4).
CONCLUSIONES
El estudio realizado evidencia cómo la configuración actual del sistema de atención al acogimiento
familiar favorece que existan obstáculos que impiden que se desarrolle e implemente la medida de
forma adecuada. El presente estudio ha permitido identificar varios factores clave que inciden en las
rupturas relacionadas con: 1) las/os menores acogidas/os (MA), 2) las familias acogedoras (FA) y 3) el
propio proceso administrativo (PA), la propia estructura y funcionamiento del sistema.
En primer lugar y en cuanto a las variables de ruptura relacionados con las y los menores acogidas/os,
podemos concluir que existe una interrelación entre la edad del/la menor acogida/o al inicio de la
medida, y la edad en el momento de ruptura (MA1). Por ende, se puede afirmar la idea de que, por
un lado, cuanto más baja es la edad de las y los menores acogidas/os, menor es la probabilidad de que
se produzca una ruptura (Herce et al., 2003); y, por otro, que, de acuerdo con la literatura disponible,
las interrupciones principalmente se dan en edades comprendidas entre 12 y 15 años (Fernández del
Valle et al., 2008; Rosser, 2011).
Ahora bien, podemos añadir en este sentido que esto no se debe únicamente al factor de la edad. Y
es que, a mayor edad del/la menor en acogida puede ser más alto el número de experiencias de
adversidad acumuladas (MA2), como diferentes problemas de salud mental, y ciertas adversidades
conductuales.
Otra de las dificultades identificadas tiene que ver con las rupturas previas vividas en la vida de las/los
menores, entre las que destaca el paso previo por acogimiento residencial (MA4). Nuevamente, se
evidencia cómo el paso previo por una medida de protección aumenta el riesgo de que finalicen los
acogimientos familiares, en la línea de lo comentado por Palacios et al. (2021).
En segundo lugar y en lo referido a las familias de acogida, podemos concluir que, la escasa formación
(FA2), y la insuficiente formación recibida (FA3) son factores directamente vinculados con las rupturas
de los procesos de AF, y de manera transversal en las diferentes fases del procedimiento.
En tercer lugar, en lo que a factores de ruptura relacionados con la estructura o procedimiento del
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acogimiento familiar se refiere, podemos concluir que el papel que desarrolla la administración en el
proceso y desarrollo de la medida tiene ciertas carencias, todo fruto de la inadecuación de la actual
estructura con las necesidades identificadas de las/los menores y familias y en la línea de lo
comentado por Oosterman et al. (2007).
Se ha detectado, por un lado, la ya comentada escasa oferta de formación y preparación a las familias
acogedoras; y por otro, una generalizada falta de apoyo, supervisión y seguimiento (PA4) que dificulta
la capacidad de dar respuesta a las dificultades que pueda presentar las dinámicas de convivencia.
Además de los factores directamente relacionados con los agentes implicados (menores, familias de
acogida y administración) en la presente investigación se han detectado una serie de factores que
indirectamente inciden en las rupturas de los procesos de AF.
De entre todos los identificados, cabe destacar la falta de sistematización y protocolización de un
sistema de pre-acogida, y la ausencia de un número de familias que pueda dar respuesta a la actual
demanda real del contexto de la CFN. A continuación, se proponen distintas líneas y acciones
estratégicas a futuro, relacionadas con esas carencias y necesidades identificadas.
Propuesta de líneas y acciones estratégicas
Las siguientes tres líneas estratégicas (LE), y las acciones relacionadas con estas, tienen como objetivo
prevenir y/o atenuar las posibles causas detectadas de ruptura de los procesos de AF. Se presentan,
por claridad y eficacia, articuladas siguiendo el mismo orden secuencial del propio proceso de AF.
LE 1 - Fase de captación y proceso informativo de la medida. Es esencial incluir en el proceso de
AF una etapa de “pre-acogida” y establecer un registro, a modo de base de datos, que incluya a
aquellas familias que han mostrado un potencial interés en participar. Protocolizar la fase de pre-
acogida” y contar con esta base de datos facilitaría mantener un vínculo mínimo y un contacto
directo con estas familias potencialmente colaboradoras.
LE 2 - Fase de valoración de idoneidad y formación. Es preciso realizar una valoración de idoneidad
siguiendo minuciosamente la estructura establecida en el II Manual de Procedimiento
(Subdirección de Familia y Menores, 2019), pero con un enfoque más intensivo y prolongado en
el tiempo, que permita comprender mejor las dinámicas y estructuras familiares. Esta valoración
podría llevarse a cabo de manera paralela a la evaluación de los menores que se espera sean
acogidas/os, asegurando así que se identifiquen adecuadamente sus necesidades y se respete su
derecho a ser escuchadas/os. Además, podría desarrollarse un itinerario formativo previo,
diseñado en colaboración con las/los profesionales del Servicio de apoyo a familias acogedoras y
adoptantes (SAFAYA), quienes intervendrán posteriormente con las familias acogedoras. Esto
permitiría además el fomento desde el inicio de una alianza terapéutica entre las posibles futuras
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familias acogedoras y las/los profesionales, lo que contribuiría a una intervención más efectiva,
adaptada y respetuosa.
LE 3 - Fase de asignación, acoplamiento y desarrollo de la medida. Se sugiere implementar figuras
de acompañamiento y apoyo diario que faciliten la conciliación de la familia acogedora. Esto
permitirá al SAFAYA intervenir de manera más intensa e integral en la vida cotidiana. Además, se
propone la posibilidad de suspender la medida en situaciones que presenten dificultades, pero de
manera transitoria, mediante una separación temporal, lo que facilitaría el posible retorno del
menor al hogar bajo supervisión profesional y podría inhibir la ruptura total del procedimiento.
LE 4 - Fase de interrupción no prevista y post-ruptura. Se propone, en primer lugar, llevar a cabo
un cierre de intervención terapéutica para la reparación del daño causado por la ruptura del AF.
De esta manera, tanto las y los menores como las familias acogedoras, podrían elaborar el duelo
de manera acompañada, favoreciendo a su vez el mantenimiento futuro del vínculo entre las
familias de acogida y las y los menores (ese vínculo que, en la actualidad, surge inusualmente y de
manera informal). Así, podría fomentarse que las familias de acogida continuaran siendo
referentes en la vida de los menores a través de la implementación del acogimiento referencial,
tras haber llevado a cabo un trabajo terapéutico y educativo conjunto y manteniendo como base
relacional las dinámicas positivas surgidas durante el proceso de AF.
Limitaciones del estudio
A pesar de los valiosos resultados obtenidos, este estudio presenta limitaciones que deben ser
consideradas. Por un lado, la muestra utilizada es limitada; esto podría no representar completamente
la diversidad de experiencias de todas las familias que han vivenciado situaciones de ruptura de los
procesos de AF. Y, por otro, el contexto territorial de estudio es específico; y es que, los hallazgos
están basados en las experiencias de procesos articulados en el sistema de protección de la CFN, lo
que puede limitar la extrapolación de resultados a otros recursos y/o programas de AF.
Así, para futuras investigaciones, se sugiere: primero, ampliar la muestra, incluyendo un mayor
número de familias y una mayor diversidad de perfiles (como el de las y los propios menores, por
ejemplo); y segundo, realizar un estudio interterritorial, para comparar las realidades administrativas
(y sus debilidades, fortalezas y consecuencias) en diferentes contextos.
DISPONIBILIDAD DE DATOS Y MATERIALES
Las transcripciones anonimizadas de las entrevistas están disponibles y pueden ser solicitadas para su
consulta.
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DECLARACIÓN DE IA GENERATIVA Y TECNOLOGÍAS ASISTIDAS POR IA EN EL PROCESO DE ESCRITURA
Las autoras declaran no haber utilizado ninguna tecnología asistida por IA ni inteligencia artificial
generativa en el proceso de escritura.
CONFLICTO DE INTERESES
No existe ningún tipo de conflicto de intereses por parte de las y los autores del texto.
FINANCIACIÓN
La investigación no cuenta con financiación directa.
CONTRIBUCIONES DE LOS AUTORES
MRA ha contribuido al artículo en su conceptualización, propuesta metodológica, trabajo de campo,
redacción - revisión y edición. HSC ha contribuido al artículo en su propuesta metodológica, trabajo
de campo, redacción - revisión y edición.
AGRADECIMIENTOS
Este trabajo ha sido posible gracias a la colaboración voluntaria de todas las personas entrevistadas,
a ellas el más sincero de los agradecimientos. Agradecimiento especial también para Magale
Asociación de Familias de Acogida de Navarra, por el interés mostrado y la colaboración en el diseño
de la muestra de participantes.
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